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SI LA VIDA TE DA LIMONES….

DE CUANDO LA VIDA SE PUSO CUESTA ARRIBA… Y ACABAMOS CELEBRANDO NUESTRO SEGUNDO ANIVERSARIO

            El pasado 14 de Octubre celebramos el segundo aniversario de la puesta en marcha de nuestro proyecto. Se materializó con la apertura del Centro eNBlanco que, como muchos ya sabéis, es mucho más que un lugar. Es un camino que nació del compromiso con quienes confían en nosotros y sus familias, así como con todos aquellos que sufren por causa emocional y/o física. Hemos creado un equipo humano con un compromiso común, queremos acompañar a aquellos que se apoyan en nosotros en sus procesos para construir un futuro de calidad. Sean cuales fueren sus puntos de partida, siempre nos esforzaremos por ser la mano firme que les den sustento y seguridad. Desde nuestra formación, responsabilidad y conocimiento científico.

Como Directora del Centro quisiera hacer un poco de historia con vosotros, quiero contaros como ha ido en este tiempo esta aventura. El Centro se abrió desde la ilusión, la responsabilidad y el amor. Pero por muy buenos que fuesen los valores que lo promovían, la vida se nos puso muy pero que muy cuesta arriba. Estábamos arrancando un proyecto nuevo, en el que no sólo se habían puesto muchas ilusiones. Había que consolidar un equipo profesional joven que necesitaba coordinarse y definirse. No sólo había que enfrentar nuestra labor asistencial, también había que dirigir una empresa. Y cuando empezábamos a coger ritmo… llegó la pandemia. Lo paró todo y nos desestabilizó a todos.

Hemos enfrentado muchos retos e imprevistos, algunos nos asustaron mucho y otros nos han puesto a prueba a todos los niveles. El COVID-19, nos impidió vivir como sabíamos y nos obligó a buscar formas nuevas de hacer las cosas tanto en lo personal como en lo profesional. ¡A nosotros y a todos!. Surgieron nuevos motivos por los que sufrir; se agudizaron otros que nos eran conocidos, pero tuvimos que enfrentarlos de maneras nuevas… En fin, si las cosas nunca son como esperamos, Marzo del 2020 superó todas nuestras peores expectativas. Y decidimos todos a una, como el equipo que somos, acompañarnos y acompañaros desde nuestra profesionalidad y responsabilidad.

En estos dos años, aprendimos algo que no tiene que ver con nuestra profesión y mucho menos con la gestión de una empresa. Tiene que ver con esa palabra que tanto usamos, el compromiso. Y de este modo, tuvimos que priorizar y decidimos focalizar en nuestra labor asistencial, remangarnos y hacer lo que mejor sabemos hacer. Así nos centramos en atender a todos aquellos que precisaron de nosotros y ayudarles con sus “cuestas arribas personales”.

Por este motivo, la nuestra se hizo muy inclinada y aprendimos que, no podíamos dejar de ver el resto de responsabilidades que implicaba nuestro sueño. Y tuvimos que enfrentarnos a remontar la parte empresarial, porque si no… no podríamos seguir haciendo lo que hacíamos. Por muy fea que se vea la vida desde la puñetera cuesta, la vida sigue siendo tan compleja como siempre, independientemente desde donde la veamos.

Y ahí aprendimos que focalizar en las soluciones de los problemas que nos resultan más importantes o conocidos, no es una buena forma de enfrentar las crisis que nos surgen en la vida. Hay que verlo en conjunto, definir los problemas concretos que componen sus crisis, priorizar y empezar a funcionar, desde la conciencia, nuestros valores y desde el compromiso con nosotros mismos para salir adelante.

Y de este modo, hemos conseguido cumplir nuestro segundo aniversario, sabiendo que hemos hecho muy bien nuestro trabajo asistencial, que era prioritario para nuestro equipo. Pero también nos estamos esforzando en rescatar y reconducir la gestión empresarial, que la perdimos de vista un tiempo. Y esto casi nos lleva a asfixiarnos, porque pensamos que no era tan importante. Y ahora que somos conscientes de todo lo que hemos conseguido y que la cuesta asusta menos, aunque siga estando, comenzamos a proponeros, desde la ilusión, todos los proyectos que teníamos y que hemos desarrollado con la finalidad de seguir construyendo un futuro con todos vosotros.

Es por este motivo que celebrar este segundo aniversario es tan importante para nuestro equipo. No solo porque queramos celebrarlo con todos vosotros, que sois quienes le dais sentido a nuestro proyecto. Si no también porque queremos ofreceros nuestra experiencia con las crisis, con el miedo a fracasar y a no conseguirlo, con el no saber para donde mirar o vernos sin recursos para mantenernos en equilibrio cuando la vida se nos ha puesto cuesta arriba. Porque estos dos años… ¡¡¡nos han hecho poner en práctica tooooodo lo que habíamos estudiado!!!.

Así que todo nuestro equipo brindamos e invitamos a nuestro brindis a todos los que confían en nosotros y a todos los que confiarán los próximos “muchísimos años” que queremos seguir acompañándoos. ¡¡Porque a pesar de que la vida se nos puso cuesta arriba, hoy celebramos nuestro segundo aniversario!!

Muchas gracias.

 

Texto de: Nuria Blanco Piñero

¡REFLEXIONES POR EL DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL!, VISUALICEMOS NUESTRA PROPIA RESPONSABILIDAD.

Ayer, Domingo 10 de Octubre, fue el Día Mundial de la Salud Mental.

La podemos entender como: bienestar emocional, serenidad, equilibrio, la capacidad de adaptarnos a nuestro entorno o de madurar adecuadamente o para construir una vida plena en la que seamos felices en función de nuestros valores personales… Podríamos incluir otras muchas opciones o rasgos en la definición de la Salud Mental, tantas como a individuos les pudiésemos preguntar. Porque este concepto no sólo es el opuesto de enfermedad mental, ni tampoco implica la ausencia de sufrimiento.

En los últimos tiempos, parece que la Salud Mental es algo frágil, vulnerable y que puede verse afectada por las circunstancias que enfrentamos. Antes del COVID-19, ya se venía hablando de que la depresión y la ansiedad serían las afecciones más prevalentes en población general, en las futuras décadas. Pero llegó la pandemia y parece que esa epidemia que atentaba contra la Salud Mental sea nuestra realidad, aparentemente. Pero no porque haya una mayor incidencia de enfermedades mentales, que también. Si no porque hay muchísima gente sufriendo por la toma de conciencia de sus situaciones personales, por la falta de capacidad para enfrentar sus realidades, por la sensación de no saber hacía donde dirigir sus vidas, etc…

Y esta situación confirma la sensación de que, por los motivos que sean, hemos estado demasiado centrados en vivir hacía fuera y en conseguir aparentar que tenemos esa vida que, teóricamente puede definir la Salud Mental. Pero al tener que meternos en casa, parar y cambiar nuestra forma de vida, demasiadas personas de todas las edades han tenido que enfrentarse a sus vacíos, miedos y soledades. Y están siendo demasiadas personas las que no han tenido recursos personales para enfrentar tanto estas vivencias como la situación que las ha generado. Y muchos no saben qué hacer ni cómo enfrentar dicho sufrimiento.

Tenemos claro, que tipo de malestar físico podemos manejar en casa con un analgésico y lo que debe ser atendido por un profesional. Pero, también somos conscientes de la responsabilidad que tenemos todos y cada uno de nosotros en cuidar y proteger nuestra salud física. Sin embargo, con nuestra estabilidad emocional y psicológica, nos cuesta diferenciar cuando es algo que se nos pasará con el tiempo, que debemos dejar pasar, que tenemos que aprender o para lo que tenemos que pedir ayuda. Y en este punto, aún hoy en día nos cuesta acudir a los facultativos que puedan ayudarnos cuando es la Salud Mental la que se ve afectada. Y por eso en muchas ocasiones, sufrimos en exceso o no conseguimos desarrollar los recursos personales y/o habilidades que las crisis requieren para ser superadas…

No terminamos de aceptar que igual que cuidamos nuestro cuerpo a través de hábitos saludables, haciendo ejercicio, dieta sana, etc… pues igual habría que hacer con la Salud Mental. De hecho, muchos de los hábitos de autocuidado que debiéramos llevar a cabo con este fin.

Destacamos en este punto la importancia de trabajar y profundizar en otras variables que son fundamentales. Aspectos como los objetivos personales, los vínculos saludables, la dirección que queremos darle a nuestras vidas… Ajustado a las capacidades propias de cada edad, debemos generar y dotar a nuestra vida de un sentido, de una dirección y conseguir unos pilares sólidos sobre los que construirla. Y saber que no sustentar nuestros días sobre estos cimientos, nos hace vulnerables a nosotros y por tanto, a nuestra Salud Mental. Es aquí donde nuestro compromiso con nosotros mismos entra en juego.

Por tanto, es muy importante empezar a considerar nuestra responsabilidad en nuestro autocuidado mental y/o psicológico. Y consecuentemente, a la hora de pedir ayuda no sólo porque nos sintamos enfermos, agotados o desbordados. Sino también porque nos veamos desorientados, porque también queremos crecer, madurar y/o adquirir todos los recursos personales que podamos necesitar para enfrentar nuestro día a día de forma sana y feliz.

Y por eso es tan importante visualizar la Salud Mental. Y por eso, es tan importante sentirnos libres de Pedir Ayuda, como forma de cuidar de nosotros mismos.

Texto: Nuria Blanco Piñero

SI TE SIENTES SOLO… ¡¡MANOS A LA OBRA!!

Esta semana, desde la Campaña “Pedir Ayuda, Está Bien”, que venimos promoviendo desde el nuestro Centro, queremos hacer visible, a todos/as aquellos/as que se sienten solos/as.

Es una queja que podemos escuchar a lo largo de todo el desarrollo de la vida, en los niños, adolescentes, adultos y/o ancianos. En todos los estadíos evolutivos supone una vivencia limitante y dolorosa. Habitualmente, genera mucho sufrimiento y sobrepasa las capacidades de quienes la padecen para hacerles frente.

Hay veces que, la soledad se debe a causas objetivas. Realmente no hay quien les acompañe o quién pueda o quiera compartir y/o apoyarles ante las diversas circunstancias que puedan darse en la vida. O pueden haberse dado experiencias y/o muestras reales de rechazo y/o exclusión.

Pero en otras muchísimas ocasiones, el problema es mucho más subjetivo. Obviaremos etiquetas como la timidez, las inseguridades, etc…, como causantes de estas dificultades. Nos centraremos en aquellas situaciones que enfrentan las personas que no se sienten arraigadas a ningún entorno social. Quizás porque no entienden las normas que los rigen o el vinculo emocional o incluso las jerarquías sociales. O bien porque consideran no tener los recursos personales o la valía suficiente para ser parte de estos o para sentirse reconocidos por ellos.

Algunas veces esta vivencia de soledad, se debe a malas experiencias previas (bullying, situaciones de rechazo y/o aislamiento social…), pero en otras ocasiones se debe a una dificultad madurativa en cuanto a la adquisición de las competencias sociales y relacionales necesarias para adaptarnos al escenario social.

Ya sea la situación en la que se encuentren, la soledad tiene solución. Y en la mayoría de las ocasiones, comienza por uno mismo. Reforzar el autoconcepto y la autoestima de quien se siente en soledad, es fundamental. Lo mismo ocurre con la adquisición, entre otros muchos, de recursos para la gestión emocional, la comunicación o solución de problemas, facilitarán que las personas enfrenten sus miedos y sus inseguridades en el ámbito social.

De este modo, consideramos que el fortalecimiento y el empoderamiento de las personas, les dará la confianza para enfrentar los miedos y la libertad suficiente para elegir el escenario social en el que quiera integrarse. Así, podrán sentirse seguros para establecer los vínculos sociales que les interese, profundizar en aquellas que les llenen y disfrutar de una vida social y afectiva creada por uno mismo en la que se sientan seguros.

Desde el Centro eNBlanco, ofrecemos nuestros recursos asistenciales tanto individuales como grupales, para apoyar y acompañar a aquellos que quieran poner solución a su vivencia de soledad y al sufrimiento que pueda generarles. Al margen de las asistencias individuales, desde el Programa de Habilidades Sociales del Centro Sanitario eNBlanco, trabajamos de forma especializada y específica con diversos grupos de edad, desde niños hasta adultos para el abordaje de las vulnerabilidades individuales y el sufrimiento que generan la sensación de aislamiento y soledad.

¡¡Cómo siempre, cuenta con nosotros!!!. Porque “Pedir Ayuda, No Está Mal”.

Texto: Nuria Blanco Piñero

¡PEDIR AYUDA, ESTÁ BIEN!

Desde el inicio de la pandemia, se viene observando un aumento notorio de manifestaciones de depresión y ansiedad en niños/as y adolescentes. La ruptura con la vida cotidiana, la modificación de los hábitos de vida, los encierros… han sido demasiado para ellos. Consecuentemente, en la actualidad, están debutando con unos niveles de sufrimiento difíciles de manejar no sólo por ellos mismos, sino también para sus entornos familiares.

En este sentido, estamos observando un aumento significativo de demandas asistenciales por parte de los padres. Se deben a que los desórdenes que observan en sus hijos e hijas no se justifican sólo por ser una “mala época” o una “edad mala”. Estas sospechas suelen basarse en las alteraciones manifiestas de las formas habituales de comportarse de los chicos. Conductas que, de pronto, irrumpen en los entornos familiares, cómo por ejemplo: el consumo de alcohol o drogas, el mal uso de la tecnología (videoconsolas, teléfonos, tablets…), las mentiras, conductas violentas e incluso autoagresiones. En otras ocasiones, lo que se puede observar es la desaparición de otras formas habituales de comportarse y relacionarse. En este aspecto, la queja más habitual es pérdida de la comunicación y de la expresión espontánea de emociones.

Estas manifestaciones del sufrimiento emocional de los chicos hace que las dificultades de entendimiento entre padres e hijos, se vengan complicando aún más. De hecho, hemos observado una evolución de las quejas habituales de los padres de preadolescentes y adolescentes (“mi hijo es un pasota”, “es un déspota”, “es un vago”, “siempre encerrado en su habitación sin querer saber nada de nadie”) a un escenario donde los adultos expresan ser conscientes de su incapacidad para protegerles.

Y es que en los últimos tiempos, los chicos/as también han perdido muchas de las protecciones que tenían (los amigos, las rutinas diarias, la cotidianidad…). Y están haciendo “lo que pueden” para mantenerse “medio bien”. Sin embargo, estamos pudiendo observar la “normalización de las conductas violentas” tanto hacía si mismos, entre iguales como hacía figuras tradicionalmente «respetables» (padres, profesores…), el abandono de hábitos y relaciones saludables, la ausencia de límites personales y muestras continuas de desorientación personal y falta de criterio personal en sus decisiones.

Por eso, iniciamos la campaña “¡Pedir ayuda, está bien!”. En el que cada semana queremos ir visualizando muestras de sufrimiento infanto-juvenil e incluso adulto. Padecimientos que, desgraciadamente, no se resolverán solos y que claramente no son “normales”. Son vivencias con las que nos encontramos en nuestro día a día asistencial de forma muy habitual. Y que sabemos que pueden dejar una huella destructiva en sus procesos madurativos, en el desarrollo de la identidad y por tanto, en la capacidad para desarrollar una vida autónoma y feliz. Así pretendemos tender la mano y llegar a aquellas familias que están enfrentando estas situaciones y que no saben como manejar estas vivencias o a donde acudir.

Así que, recordad: “¡Pedir ayuda, está bien! y…  ¡¡¡nosotros estamos aquí!!!

Texto: Nuria Blanco Piñero

¡FELIZ AÑO NUEVO!, ¡YA LLEGÓ SEPTIEMBRE!. ¡APOSTAMOS POR EL BIENESTAR DE LOS CHICOS/AS!

Septiembre suele implicar la vuelta a las rutinas, a los horarios, a la “normalidad”. Es un mes lleno de cambios, que genera mucho estrés, pero que también implica nuevas ilusiones. Seguir avanzando, crecer… Es volver a empezar, nuevas expectativas, retos y oportunidades tras las vacaciones de verano.

Al plantearnos la vuelta al curso, son muchas las dudas y preocupaciones que suelen enfrentar a los padres (horarios, objetivos, materiales, organización…). Pero cada vez es más frecuente que nos expresen sus inquietudes sobre las capacidades y competencias madurativas de sus hijos para adaptarse social y académicamente al entorno escolar: “¿Cómo comenzarán nuestros hijos/as el curso escolar?, ¿Conseguirán adaptarse?, ¿Tendrán amigos/as?, ¿Serán capaces de establecer relaciones sanas?”. 

Y es que no sólo la educación formal se vuelve una tarea a superar para los chicos/as, sino que la socialización y la adaptación en si mismas, son objetivos prioritarios en todas las etapas escolares. Nuestras primeras experiencias sociales van a marcar un camino acerca de cómo nos veremos a nosotros mismos y al mundo en un futuro. Pero tampoco podemos olvidar la importancia que las relaciones con los iguales tienen durante la adolescencia, para el desarrollo de la identidad y la autoestima. Por lo que contar con unas habilidades sociales adecuadas y disponer de los recursos emocionales necesarios para relacionarnos con los demás garantizarán el éxito madurativo a lo largo de la vida y el bienestar de los chicos/as. Puesto que les aportará seguridad a la hora de desenvolverse en su vida vida social, así como en su posterior funcionamiento psicológico, académico, laboral…

Por todo esto, después del parón forzado que ha supuesto la pandemia, lanzamos una nueva edición de nuestros talleres de habilidades sociales, dirigido a todos los chicos y chicas que deseen mejorar su capacidad de relacionarse. En ellos, trabajaremos la inteligencia emocional, la gestión del ocio y los conflictos sociales, estimularemos el desarrollo de los recursos y competencias personales, etc… siempre con el fin de facilitar que los chicos/as se adapten y disfruten de los distintos espacios en los que se desarrolla su vida.

Estamos volviendo a abrir distintos grupos en función de la edad y las características particulares de los chicos, para garantizar un ambiente de trabajo distendido y lúdico, sin perder nuestro rigor técnico. Sabemos que, cuando nos lo pasamos bien, aprendemos más… No obstante, mantendremos el formato de grupo reducido para potenciar la seguridad frente a la COVID 19, pero sin perder la eficacia y rentabilidad de la intervención.

Nuestras psicólogas han preparado una programación muy interesante y motivante que les va a permitir abordar todos los objetivos concretos de cada grupo, potenciando un ambiente de trabajo estimulante, constructivo y divertido.

No dudéis en contactar con nosotros para cualquier duda o información que os pueda interesar. Os atenderemos en: hhss@centroenblanco.es.

Texto: Nuria Blanco Piñero

 

…. Y POCO A POCO VAMOS VOLVIENDO A LA NORMALIDAD….

Como ya sabemos, el COVID 19 ha venido para quedarse y hemos de aprender a convivir con él. Por eso, no vamos a volver a hablar de lo difícil que está siendo todo lo que estamos viviendo. Pero el estado de alarma se acaba y esto lo vivimos como el punto de partida hacía nuestra nueva normalidad, ahora ya si…

Por eso, desde el Centro eNBlanco, volvemos a pensar en retomar todas nuestras actividades, siempre siguiendo las medidas de seguridad que ya conocemos y que nos llevan a cuidar de todos los nuestros.

Sabiendo que el final del periodo escolar es tradicionalmente, una época de estrés para los padres por la logística doméstica, nuestro equipo ha decidido volver a poner en marcha nuestro Taller de Habilidades Sociales a través de la Magia. Una de las actividades donde hemos visto disfrutar más a “nuestros/as chicos/as”.

Ya en las Navidades anteriores a la pandemia, vivimos como chicos tímidos, con diversas dificultades para relacionarse y que no se conocían previamente, encontraban a través de la magia un camino para comunicarse entre ellos y con el mundo. El ambiente del grupo, las risas, la ilusión de los chicos/as y por supuesto de los profesionales, son los responsables de que no hayamos dudado en volver a ponerlo en marcha. Porque tenemos claro que con un poco de magia volveremos a ilusionar a nuestro mundo.

Contamos con la colaboración de Magic Peter que será el responsable de entrenar a los chicos/as en las habilidades mágicas y siempre acompañados de nuestros psicólogos terapeutas especialistas en habilidades sociales.

Será una actividad divertida en la que los chicos, desde el primer día irán adquiriendo recursos sociales y orientados hacía la mejora de su autoestima y habilidades de autocontrol emocional.

Lo haremos en formatos de grupos pequeños (no más de 4 chicos/as por grupo), para mantener las medidas de seguridad. Sin embargo y cómo suele ser nuestra forma de funcionar, intentaremos no dejar a ninguno de nuestros/as chicos/as sin su plaza, por lo que podríamos plantear otras fechas e incluso horarios…  ¡¡no dudéis en pedir información y reservar tu plaza!!.

Texto: Nuria Blanco Piñero

Ellas También Son Madres

Hoy 2 de Mayo, Día de la Madre, queremos empezar este escrito mandándoles un beso enorme a las nuestras. Es evidente que habéis hecho un trabajo increíble, sólo hay que ver el equipazo que formamos cada una/o de las/os que pertenecemos a eNBlanco.

 

Lógicamente, también queremos felicitar a todas las madres del mundo por la entrega e incondicionalidad de vuestra labor. Por todos los miedos que superan gracias al amor que sentís por vuestros/as hijos/as. Y por todos los sueños (propios o depositados en ellos/as) a los que han aprendido a renunciar desde la generosidad y la entrega que conlleva la maternidad. Sabemos que la fortaleza de los sentimientos y de las actitudes que implican este instinto os puede llevar a mover montañas, anteponiendo a vuestros hijos/as a vosotras mismas. Y por eso os felicitamos en este día.

 

Pero en este escrito, no queremos ni vamos a olvidarnos de todas las madres que lo viven de otra manera, mucho menos gratificantes. Solemos acompañar a familias que han perdido de forma precoz a sus hijos, a madres que gestaron a sus hijos pero que nunca pudieron abrazarles y aquellas que por más que lo lucharon nunca pudieron si quiera lograr el embarazo. Son tres vivencias completamente diferentes, pero igualmente devastadoras para estas mujeres, que también son madres.

 

Lo peor es que muchas de ellas “deben seguir adelante” y sus vivencias son difíciles de entender. Desde el equipo del Centro eNBlanco queremos tener unas palabras de ánimo y dedicarles nuestro apoyo y cariño a todas y cada una de ellas. Pensando en aquellas que hemos podido acompañar como profesionales, pero también en todas las que han tenido que enfrentar estas vivencias, muchas veces solas y en silencio.

 

Las familias que perdieron de forma precoz a sus hijos, por enfermedades y/o accidentes, enfrentan un dolor difícil de manejar. Es frecuente que se pueda escuchar “que ningún padre/madre debería sobrevivir a un hijo”, “es algo antinatural”. Y aunque la vivencia es devastadora y no hay consuelo para este dolor, suelen vivirlo más acompañados. Buscando, siempre, intentar aprender a vivir con el vacío que dejan y el dolor. Y esto sólo se lo facilitará el amor por su hijo/a y el tiempo.

 

Finalmente, y aunque hoy en día, parece que se le está dando algo más de visibilidad. Están esas otras madres que pierden a sus bebés durante el embarazo o que a pesar de la dureza de los tratamientos de fertilidad nunca consiguen lograr la concepción. Son estas mujeres a las que queremos dedicarles este espacio. Porque ellas son madres, aunque sus hijos nunca llegaron para estar con ellas. Y en la mayoría de las ocasiones, sienten que no se les entiende y han de vivir este dolor solas.

 

Son mujeres que, en muchas ocasiones han tenido que luchar contra enfermedades que atentaron contra su capacidad para la maternidad. Mujeres cuyas condiciones personales, económicas, familiares… les obligan a no poder enfrentarla hasta que es demasiado tarde. Madres cuyos embarazos se malogran sin un por qué. Madres que viven entre pinchazos, hormonas, mediciones y que al final… Tantas y tantas madres. Madres que por más que lo deseen y lo hayan deseado nunca abrazarán a sus hijos/as. Pero igualmente madres.

 

No queremos emplear este espacio en evidenciar la dureza psicológica y el dolor personal que implica el afrontamiento de todos estos procesos. Pero si queremos recordar a todos/as aquellos que tienen a algunas de estas madres cerca, para que entiendan y acompañen en este dolor y sufrimiento. Recuerden que también tienen que aprender a vivir sin esos hijos/as que nunca llegaron. Que lo harán, igual que las anteriores, desde el amor y con el tiempo. Pero que necesitan compañía, cariño y empatía.

 

Porque igual que hoy en día se lucha para que se entienda y respete a aquellas mujeres que no quieren ser madre, tengan el derecho de decidir y no serlo sin que se les cuestione. Debemos entender el dolor de aquellas que siempre desearon serlo, que lucharon por conseguirlo y por diversos motivos, no han podido. Que viven un doble duelo. Por los hijos que perdieron o no pudieron conocer. Y por las maternidades que nunca desarrollarán.

Sabemos que lograrán volver a encontrarle un sentido a sus vidas. Hemos sido testigos, cómo el amor hace posible que, aunque nunca olviden, puedan redefinirse cómo personas y construir unas vidas, distintas pero igualmente satisfactorias.

 

Por eso, insistimos en nuestro reconocimiento a todas las madres que hemos acompañado en sus procesos de duelo, aceptación y redefinición personal. Y recordarle a aquellas que están enfrentando estas vivencias que no están solas, que deben comunicarse, si no se sienten acompañadas y coger las manos que se le tienden en los casos que la desorientación no les permita ver el camino a seguir. Mucho ánimo y todo el apoyo de nuestro equipo a las madres que, quizás hoy, no pueden celebrar este día. Mañana, seguro que será más fácil y tendrá más sentido. Lo sabemos porque es el amor que sientes por ese hijo/a que no llegó o que se fue demasiado pronto, el que te ayudará a levantarte y guiará tus pasos. Confía en él.

Texto: Nuria Blanco Piñero

La Magia Existe.

     Claramente, la magia y los momentos especiales existen… pero los dragones también.

Dentro de cada uno de nosotros está la capacidad de crear, de expresar, de sentir… pero también la desorientación, el miedo, la oscuridad. Cada día luchamos con unos y con otros. Nunca se puede esperar que siempre ganen nuestras fortalezas ni que siempre disfrutaremos de todo lo bello y bonito que llevamos dentro y que compartimos con el mundo.

De hecho, vivimos tan rápido… paramos tan poco a tomar conciencia de todo lo que tenemos que parece que siempre ganan los dragones y en su defecto no disfrutamos de la magia que tenemos y que somos capaces de crear.

Hoy iba a ser un día más de carreras y muchos “tengo que”, después de una semana cargada de momentos raros… mágicos en verdad (aunque esto lo he concluido después). Pero de pronto y no se muy bien por qué, quizás por eso de los momentos especiales, he parado. Y al hacerlo, no había silencio sino música. La música que ha creado un hombre y que compartía con toda una orquesta… magia, ¡¡¡claramente!!!.

Más de una hora con el cerebro lejos de lo que es el día a día, de las prisas y con los dragones muy muy lejos de mí. Sintiendo como la capacidad de crear de un hombre ha contactado con la esencia de cada uno de los que estábamos allí, con nuestra forma de sentir, de soñar. La mayoría de nosotros no tenemos la capacidad de crear música como ellos, o de pintar o de escribir. Pero todos tenemos nuestra habilidad, para aportar y construir, no lo dudéis.

Puede ser que no sepamos cual es nuestro don, en muchas ocasiones porque no nos paramos a buscarlo, simplemente tendemos a responder a lo que se nos exige en nuestro día a día. Puede ser que no sea nada tan “deslumbrante” como lo que he tenido la suerte de disfrutar hoy. Pero lo que si podemos afirmar claramente es que no son menos necesarios para nosotros y para otros muchos que, en ocasiones, podemos llegar a no saber siquiera, quienes son. Igual que hoy, en ese concierto, los músicos no sabían quienes estábamos allí, pero nos han llevado muy lejos de todo y allí sólo se sentía.

Y en ese estado me he dado cuenta de que, a pesar de los dragones, la desorientación o el miedo… la vida puede ser mágica y está llena de personas que nos ayudan a luchar con los primeros y que están dispuestas a “reliarse” con nosotros para crear esa realidad luminosa y con sentido. A veces, las personas menos esperadas. Otras, son personas que ni siquiera son conscientes de sus dones o que nunca te hubieses planteado que quisieran compartir tu mundo. Y esos son los momentos donde no sabes por qué, ni cómo, ni quién… pero todo tiene un sentido, un camino y un recorrido.

Porque la magia existe, por mucho que luchemos con los dragones a diario. Y quizás, lo único que debemos intentar es equilibrar donde ponemos el ojo. Así que construyamos, creemos, soñemos, sintamos… y que al pararnos no haya silencio, sino música… aunque no la creemos nosotros, porque la vida siempre pone en nuestra vida quien quiere compartir con nosotros sus propias composiciones, aceptémosles.

 

El Mero, la Anguila y el Sábado por la Tarde.

«¡¡Cómo son las casualidades de la vida!!«, que dirían algunas amigas mías y que a mí siempre me recuerdan a mi abuela o a cualquiera de esa generación (creo que a partir de esta frase, necesitaré ampliar mi red social, por cuestiones obvias). Pero os explico por que empiezo así esta entrada.

El Sábado por la tarde, andaba yo liada con mis quehaceres atrasados y me dio por ponerme un documental de fondo. Trataba sobre el fondo marino israelí, que siempre es un tema de charla ligera muy interesante, para cuando se pueda volver a salir a socializar. El caso es que en él explicaban como el mero, que siempre me pareció un pez muy amable (no se muy bien por qué…), en verdad es un macarra. Ha desarrollado la capacidad de apoyarse en las águilas para cazar en modo pandilleros chungos a los incautos pececillos que se meten en los arrecifes. Las anguilas nunca me cayeron tan bien como los meros (tampoco se por qué)… pero cuando se alían, son tremendamente efectivos y letales, sobre todo desde la perspectiva de quienes se convertirán en el menú. Las cosas de la supervivencia y la evolución de las especies.

Pues bien, esta información estuvo bailando en mi cabeza durante toda la tarde… (y si el trabajo que tenía que hacer no avanzó lo que me hubiese gustado). Pero es que tuve que superar algunas frustraciones, por ejemplo, ¡¡los meros no son amables!!. Confirmé expectativas: las anguilas son… «colegas de los meros macarras». Y luego pensé: «¿Cómo se entenderán estas dos especies?» y… «¿cómo habrán hecho, evolutivamente hablando, para que ambas sean que se pueden fiar de los otros?»…

En fin, que pensareis ya a estas alturas que estoy sensiblemente peor de lo mío… y puede ser… pero tiene su sentido. Ahora viene la parte de la casualidad… y nos trasladamos al mundo humano.

Esta semana participamos en las Jornadas Smart City invitadas por la Escuela Superior de Ingenieros de Telecomunicaciones. Para nosotr@s era una situación muy extraña, nos resultaba una asociación peculiar: ingenieros y psicólogos. Sin identificar quién es quién, desde el Sábado… meros y anguilas.

Pensamos mucho cómo trasladar la información que se nos pedía a un escenario tan técnico y científico como es el de los ingenieros… ¿cómo se entienden los meros con las anguilas?. ¿En qué punto, pueden beneficiarse ambos mundos?.

Pues al final, pudimos encontrar la respuesta… ¡¡¡el objetivo común!!!.

Ingenieros, psicólogos, tod@s n general, queremos mejorar el bienestar, la salud, la calidad de vida, la eficiencia de los recursos, etc… ¡¡¡por el bien de tod@s!!!!. Y aunque cada uno desde nuestra parcela podemos hacer mucho, juntos abarcamos mucho más y sobre todo rentabilizamos nuestras potencialidades, maximizamos los beneficios que aportamos…

Así que el Jueves, salí de la Escuela Superior de Ingenieros de Telecomunicaciones pensando cuánto podemos aprender los psicólogos de sus procedimientos (no se si ellos concluyeron algo sobre los nuestros).  Y el Sábado, después del documental, me dio por concluir… ¿y si aplicásemos la filosofía del mero y la anguila a todas las áreas de la vida humana?. ¿Por qué no probamos a escuchar e intentar aprender o colaborar con aquellos que aparentemente no tienen nada que ver con nosotros?. Si tuviésemos claro que, al final, todos los que perseguimos objetivos parecidos, somos más efectivos coordinados, facilitaríamos que todos pudiésemos sumar. Sin importar lo extraño de las asociaciones, lo importante es lo que queremos conseguir.

Así que, al final y adaptando la frase de esas amigas que yo tenía al principio de esta entrada…«qué bonito lo que he aprendido del macarra del mero y la espabilá de la anguila». 

Pero de nada serviría todo este rollo, si no lo llevásemos a la práctica. Así que desde nuestro Centro, queremos ofrecer nuestra mesa y/o colaboración a todo los que quieran que definamos objetivos conjuntos y busquemos o creemos los recursos que nos lleven a conseguirlos… ¡¡¡os esperamos!!!

Texto: Nuria Blanco Piñero

LA NORMALIDAD ES UNA ILUSIÓN, “LO QUE ES NORMAL PARA LA ARAÑA, ES UN CAOS PARA LA MOSCA” (Morticia Addams, personaje de ficción,1991)

Pero hoy en día, vivir con y desde la ilusión es muy complicado. La normalidad la marca la incertidumbre, la falta de control, el desconcierto…  Y ésta, atenta contra la capacidad de soñar, de generar proyectos, de ir más allá que intentar adaptarnos al día a día que enfrentamos.

A veces escuchamos en los despachos: “¿sabes lo que es no poder ir a ver a mi familia, llevo meses sin poder ver a mis padres?”, “¿sabes lo difícil que es ligar con la pandemia?”, “¿sabes lo qué es tener que cambiar todas las costumbres y los proyectos de mi vida?”, “¿es que me estoy perdiendo unos años que nadie me va a devolver? (tanto en ancianos como en adolescentes)”… Y desde estas actitudes, quien va a soñar, quien se va a ilusionar. Lo normal es estar enfadado, decepcionado y/o defraudado.

La sensación de ser esas moscas, atrapados en la red de la araña. En un primer momento, luchamos por liberarnos hasta agotarnos. Nos dejamos la energía y casi la salud por poder volver a volar, sabiéndonos cada vez más atrapados, mientras temíamos que la araña llegue y nos coma. No teníamos conciencia de que mientras más luchábamos contra este enemigo invisible, más nos desgastábamos y más oscuro el túnel, más cerca sentíamos que estaba la araña.

Sin embargo, ante la situación de crisis sanitaria que enfrentábamos, lo que había que hacer era quedarse quieto y observar. Buscar la estrategia para ver por donde apretaba menos la red, por donde se veía más luz… y pensar, pensar mucho. Nadie esperaba todo esto y pensamos demasiado, pero desde el miedo… y muchos siguen ahí, atrapados. Y quizás sea lo normal, porque la red de la araña se sigue ciñendo sobre nosotros o demasiado cerca.

Pero cada vez somos más moscas (aunque yo prefiero vernos como mariposas, que son mucho más glamurosas), las/los que empezamos a darnos cuentas de qué con estrategia, con constancia y con ilusión (muchísima ilusión), día a día nos vamos soltando de la red que nos atrapaba. Que la normalidad que conocíamos ya no existe. Pero no nos paramos a pensar si la que vivimos es mejor o peor. Dedicamos ese tiempo en volver a soñar. En encontrar nuevos motivos y objetivos que nos lleven a levantarnos contentos y dispuestos a seguir para terminar de liberarnos de la red de araña que aún sentimos que nos apresa.

Y de pronto, con esta actitud, las mariposas volvemos a abrir las alas, a recordar como volábamos y a dirigirnos hacía los nuevos soles que hemos encontrado y hemos aprendido a ver desde que la vida nos paró. Debemos hacerlo de otros modos. Pero luchamos por volver a disfrutar de nuestra nueva normalidad, a pesar de los problemas que debamos enfrentar. Porque ya a estas alturas sabemos que podemos y por lo tanto que podremos… que el truco está en que nuestra nueva normalidad la defina la ILUSIÓN… y a ser posible… ILUSIONES, porque seguro que recuperaremos la capacidad de soñar… y mucho!!.

Texto: Nuria Blanco Piñero