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LA NORMALIDAD ES UNA ILUSIÓN, “LO QUE ES NORMAL PARA LA ARAÑA, ES UN CAOS PARA LA MOSCA” (Morticia Addams, personaje de ficción,1991)

Pero hoy en día, vivir con y desde la ilusión es muy complicado. La normalidad la marca la incertidumbre, la falta de control, el desconcierto…  Y ésta, atenta contra la capacidad de soñar, de generar proyectos, de ir más allá que intentar adaptarnos al día a día que enfrentamos.

A veces escuchamos en los despachos: “¿sabes lo que es no poder ir a ver a mi familia, llevo meses sin poder ver a mis padres?”, “¿sabes lo difícil que es ligar con la pandemia?”, “¿sabes lo qué es tener que cambiar todas las costumbres y los proyectos de mi vida?”, “¿es que me estoy perdiendo unos años que nadie me va a devolver? (tanto en ancianos como en adolescentes)”… Y desde estas actitudes, quien va a soñar, quien se va a ilusionar. Lo normal es estar enfadado, decepcionado y/o defraudado.

La sensación de ser esas moscas, atrapados en la red de la araña. En un primer momento, luchamos por liberarnos hasta agotarnos. Nos dejamos la energía y casi la salud por poder volver a volar, sabiéndonos cada vez más atrapados, mientras temíamos que la araña llegue y nos coma. No teníamos conciencia de que mientras más luchábamos contra este enemigo invisible, más nos desgastábamos y más oscuro el túnel, más cerca sentíamos que estaba la araña.

Sin embargo, ante la situación de crisis sanitaria que enfrentábamos, lo que había que hacer era quedarse quieto y observar. Buscar la estrategia para ver por donde apretaba menos la red, por donde se veía más luz… y pensar, pensar mucho. Nadie esperaba todo esto y pensamos demasiado, pero desde el miedo… y muchos siguen ahí, atrapados. Y quizás sea lo normal, porque la red de la araña se sigue ciñendo sobre nosotros o demasiado cerca.

Pero cada vez somos más moscas (aunque yo prefiero vernos como mariposas, que son mucho más glamurosas), las/los que empezamos a darnos cuentas de qué con estrategia, con constancia y con ilusión (muchísima ilusión), día a día nos vamos soltando de la red que nos atrapaba. Que la normalidad que conocíamos ya no existe. Pero no nos paramos a pensar si la que vivimos es mejor o peor. Dedicamos ese tiempo en volver a soñar. En encontrar nuevos motivos y objetivos que nos lleven a levantarnos contentos y dispuestos a seguir para terminar de liberarnos de la red de araña que aún sentimos que nos apresa.

Y de pronto, con esta actitud, las mariposas volvemos a abrir las alas, a recordar como volábamos y a dirigirnos hacía los nuevos soles que hemos encontrado y hemos aprendido a ver desde que la vida nos paró. Debemos hacerlo de otros modos. Pero luchamos por volver a disfrutar de nuestra nueva normalidad, a pesar de los problemas que debamos enfrentar. Porque ya a estas alturas sabemos que podemos y por lo tanto que podremos… que el truco está en que nuestra nueva normalidad la defina la ILUSIÓN… y a ser posible… ILUSIONES, porque seguro que recuperaremos la capacidad de soñar… y mucho!!.

Texto: Nuria Blanco Piñero

LA IMPORTANCIA DE LAS ETIQUETAS (EN SALUD MENTAL)

A lo largo de nuestra experiencia profesional, hemos comprobado que el modo en que empleamos el lenguaje y describimos nuestras experiencias, determinan tanto nuestra manera como forma de enfrentarlas.

Cuando empleamos el verbo “SER” para dirigirnos a alguien, estamos facilitando que el comportamiento, el estado anímico e incluso la forma de pensar de esa persona tienda a confirmar dicha aseveración. Este fenómeno tiene un nombre en Psicología, ya que el nominarlo parece indicar que está lo suficientemente estudiado y constatado como para poder aseverar que es así. Pero, como no es difícil de adivinar… no daremos ese nombre y sólo concluiremos que es así.

Por este motivo, cuando trabajamos con familias, nos esforzamos en hacerles ver la importancia de no etiquetar a sus hijos ni en lo bueno ni en lo malo. Que al valorar las actuaciones de sus hijos lo hagan desde el verbo “HACER” y de este modo, evitarán sesgos en la creación de sus autoconceptos.

Del mismo modo, tenemos muy claro que este efecto también se produce con  los diagnósticos clínicos. Son una herramienta fundamental de la comunicación entre profesionales y para la gestión burocrática de los recursos y procedimientos. Sin embargo, es un arma de doble filo no contemplar el efecto que los diagnósticos tienen sobre quienes los reciben. Por un lado, les permite entender que les pasa o produce su sufrimiento y, por tanto, adherirse a las pautas de tratamiento y autocuidado que precisan.

Pero por otro, también pueden generar el efecto justamente contrario. Es decir, que las personas se acomoden en su sufrimiento y formas de proceder poco saludable porque su etiqueta diagnóstica les justifica y les exime tanto de la responsabilidad como de la confianza en poder cambiar su situación. En estos casos, los intentos activos por superarse, por reconducir la situación, por aprender y madurar o bien se hacen aun más cuesta arriba o bien quedan relegados debido al rol de enfermedad que confiere recibir un diagnóstico, les puede hacer dependientes de terceros, ya sean familiares y/o profesionales.

Y finalmente queremos destacar el efecto de etiquetar etapas o procesos. Y actualmente tenemos, la nueva gran etiqueta… “la cuarta ola”. ¿Qué beneficio supone nombrar o identificar la próxima etapa de esta pandemia?. Evidentemente, esta nueva fase es el proceso necesario para la normalización de nuestras vidas. En esa “nueva normalidad” en la que todos conviviremos con el virus y que las medidas de seguridad básicas se deberán mantener durante mucho tiempo, a pesar de la vacuna. Pero ya nos hemos acostumbrado al término “nueva normalidad”, ya no se da la reactividad esperada en la sociedad. Entonces llega la “cuarta ola”. Que cómo no puede ser de otro modo, traerá sufrimiento, aunque advierten que esta vez será psicológico.

Pero… ¿y si hemos aprendido?, ¿si el principal padecimiento se deriva de las consecuencias económicas y sociales derivadas de las restricciones necesarias para contener el virus?, ¿o si fuese un problema de acompañamiento y solidaridad social y no una “ola” que conlleve patologías y más sufrimientos nuevos?. Lógicamente, los cuadros de agotamiento y sobrecarga consecuentes a esta etapa que estamos enfrentando empezarán a surgir en los próximos tiempos. ¿Es que nadie se ha planteado la indefensión que genera la maldita etiqueta?.

Por este motivo, queremos abogar por no reducir a las personas a etiquetas, por no condenarnos a enfrentar las consecuencias adversas propias de la próxima etapa pronosticada. No queremos desechar la posibilidad de que entre todos los aprendizajes que nos ha dejado esta pandemia, la solidaridad y la valentía estén presentes. Porque no debemos olvidar que todos debemos luchar por nuestra calidad de vida y nuestra recuperación personal. Y que si llegamos a la cuarta ola, es porque hemos superado todas las anteriores.

Texto: Nuria Blanco Piñero

Arrancando!!

Buenos días a tod@s;

En primer lugar, todos los profesionales del centro queremos desearos que todos estéis muy bien.

El próximo 14 de Octubre hará un año que el Centro Sanitario eNBlanco abrió sus puertas. Desde entonces venimos desarrollando, contra virus y mareas, el proyecto que tanto tiempo antes estuvimos construyendo desde el compromiso y el rigor profesional.

Hoy en día, nuestro equipo sigue con la misma ilusión que siempre buscando y generando los recursos que consideramos pueden facilitar una mejor calidad de vida de aquellos que nos consultan. Esto refleja la actitud que caracteriza nuestra forma de trabajar y el compromiso de nuestro equipo con quienes depositan su confianza en nosotros.

Para este año nos marcamos dos objetivos principales. El primero, sería intentar ofrecer a todos los interesados los programas y talleres que hemos venido desarrollando hasta ahora y que ya sabemos que han sido de gran utilidad para quienes los han disfrutado. Para ello, nos estamos esforzando en adaptar la metodología a las características de la situación actual que estamos viviendo.

Por otro lado, seguir manteniendo la actitud que nos permite dar respuestas y ofrecer recursos ante las diversas situaciones que podamos enfrentar como individuos o como sociedad y ante las que podamos carecer de las habilidades de enfrentamiento necesarias. ¡¡¡Porque nuestra motivación es seguir creciendo juntos!!!.

Así que en estas fechas tan importantes para nosotros, queremos agradecer a todos los que nos han acompañado durante este año y han contribuido a que eNBlanco sea lo que hoy es. También abrir nuestras puertas a todos los que consideren se pueden beneficiar de nuestro rigor, ilusión y compromiso. Y por supuesto, no querríamos terminar este escrito sin felicitar y agradecer a todos los profesionales y colaboradores que han puesto sus conocimientos e ilusiones para poder sumar a este proyecto.