Big Ben, London, SW1A 0AA
Mon – Sat 8:30 – 17:30
info@accountancytheme.com

LA NORMALIDAD ES UNA ILUSIÓN, “LO QUE ES NORMAL PARA LA ARAÑA, ES UN CAOS PARA LA MOSCA” (Morticia Addams, personaje de ficción,1991)

Pero hoy en día, vivir con y desde la ilusión es muy complicado. La normalidad la marca la incertidumbre, la falta de control, el desconcierto…  Y ésta, atenta contra la capacidad de soñar, de generar proyectos, de ir más allá que intentar adaptarnos al día a día que enfrentamos.

A veces escuchamos en los despachos: “¿sabes lo que es no poder ir a ver a mi familia, llevo meses sin poder ver a mis padres?”, “¿sabes lo difícil que es ligar con la pandemia?”, “¿sabes lo qué es tener que cambiar todas las costumbres y los proyectos de mi vida?”, “¿es que me estoy perdiendo unos años que nadie me va a devolver? (tanto en ancianos como en adolescentes)”… Y desde estas actitudes, quien va a soñar, quien se va a ilusionar. Lo normal es estar enfadado, decepcionado y/o defraudado.

La sensación de ser esas moscas, atrapados en la red de la araña. En un primer momento, luchamos por liberarnos hasta agotarnos. Nos dejamos la energía y casi la salud por poder volver a volar, sabiéndonos cada vez más atrapados, mientras temíamos que la araña llegue y nos coma. No teníamos conciencia de que mientras más luchábamos contra este enemigo invisible, más nos desgastábamos y más oscuro el túnel, más cerca sentíamos que estaba la araña.

Sin embargo, ante la situación de crisis sanitaria que enfrentábamos, lo que había que hacer era quedarse quieto y observar. Buscar la estrategia para ver por donde apretaba menos la red, por donde se veía más luz… y pensar, pensar mucho. Nadie esperaba todo esto y pensamos demasiado, pero desde el miedo… y muchos siguen ahí, atrapados. Y quizás sea lo normal, porque la red de la araña se sigue ciñendo sobre nosotros o demasiado cerca.

Pero cada vez somos más moscas (aunque yo prefiero vernos como mariposas, que son mucho más glamurosas), las/los que empezamos a darnos cuentas de qué con estrategia, con constancia y con ilusión (muchísima ilusión), día a día nos vamos soltando de la red que nos atrapaba. Que la normalidad que conocíamos ya no existe. Pero no nos paramos a pensar si la que vivimos es mejor o peor. Dedicamos ese tiempo en volver a soñar. En encontrar nuevos motivos y objetivos que nos lleven a levantarnos contentos y dispuestos a seguir para terminar de liberarnos de la red de araña que aún sentimos que nos apresa.

Y de pronto, con esta actitud, las mariposas volvemos a abrir las alas, a recordar como volábamos y a dirigirnos hacía los nuevos soles que hemos encontrado y hemos aprendido a ver desde que la vida nos paró. Debemos hacerlo de otros modos. Pero luchamos por volver a disfrutar de nuestra nueva normalidad, a pesar de los problemas que debamos enfrentar. Porque ya a estas alturas sabemos que podemos y por lo tanto que podremos… que el truco está en que nuestra nueva normalidad la defina la ILUSIÓN… y a ser posible… ILUSIONES, porque seguro que recuperaremos la capacidad de soñar… y mucho!!.

Texto: Nuria Blanco Piñero

LA IMPORTANCIA DE LAS ETIQUETAS (EN SALUD MENTAL)

A lo largo de nuestra experiencia profesional, hemos comprobado que el modo en que empleamos el lenguaje y describimos nuestras experiencias, determinan tanto nuestra manera como forma de enfrentarlas.

Cuando empleamos el verbo “SER” para dirigirnos a alguien, estamos facilitando que el comportamiento, el estado anímico e incluso la forma de pensar de esa persona tienda a confirmar dicha aseveración. Este fenómeno tiene un nombre en Psicología, ya que el nominarlo parece indicar que está lo suficientemente estudiado y constatado como para poder aseverar que es así. Pero, como no es difícil de adivinar… no daremos ese nombre y sólo concluiremos que es así.

Por este motivo, cuando trabajamos con familias, nos esforzamos en hacerles ver la importancia de no etiquetar a sus hijos ni en lo bueno ni en lo malo. Que al valorar las actuaciones de sus hijos lo hagan desde el verbo “HACER” y de este modo, evitarán sesgos en la creación de sus autoconceptos.

Del mismo modo, tenemos muy claro que este efecto también se produce con  los diagnósticos clínicos. Son una herramienta fundamental de la comunicación entre profesionales y para la gestión burocrática de los recursos y procedimientos. Sin embargo, es un arma de doble filo no contemplar el efecto que los diagnósticos tienen sobre quienes los reciben. Por un lado, les permite entender que les pasa o produce su sufrimiento y, por tanto, adherirse a las pautas de tratamiento y autocuidado que precisan.

Pero por otro, también pueden generar el efecto justamente contrario. Es decir, que las personas se acomoden en su sufrimiento y formas de proceder poco saludable porque su etiqueta diagnóstica les justifica y les exime tanto de la responsabilidad como de la confianza en poder cambiar su situación. En estos casos, los intentos activos por superarse, por reconducir la situación, por aprender y madurar o bien se hacen aun más cuesta arriba o bien quedan relegados debido al rol de enfermedad que confiere recibir un diagnóstico, les puede hacer dependientes de terceros, ya sean familiares y/o profesionales.

Y finalmente queremos destacar el efecto de etiquetar etapas o procesos. Y actualmente tenemos, la nueva gran etiqueta… “la cuarta ola”. ¿Qué beneficio supone nombrar o identificar la próxima etapa de esta pandemia?. Evidentemente, esta nueva fase es el proceso necesario para la normalización de nuestras vidas. En esa “nueva normalidad” en la que todos conviviremos con el virus y que las medidas de seguridad básicas se deberán mantener durante mucho tiempo, a pesar de la vacuna. Pero ya nos hemos acostumbrado al término “nueva normalidad”, ya no se da la reactividad esperada en la sociedad. Entonces llega la “cuarta ola”. Que cómo no puede ser de otro modo, traerá sufrimiento, aunque advierten que esta vez será psicológico.

Pero… ¿y si hemos aprendido?, ¿si el principal padecimiento se deriva de las consecuencias económicas y sociales derivadas de las restricciones necesarias para contener el virus?, ¿o si fuese un problema de acompañamiento y solidaridad social y no una “ola” que conlleve patologías y más sufrimientos nuevos?. Lógicamente, los cuadros de agotamiento y sobrecarga consecuentes a esta etapa que estamos enfrentando empezarán a surgir en los próximos tiempos. ¿Es que nadie se ha planteado la indefensión que genera la maldita etiqueta?.

Por este motivo, queremos abogar por no reducir a las personas a etiquetas, por no condenarnos a enfrentar las consecuencias adversas propias de la próxima etapa pronosticada. No queremos desechar la posibilidad de que entre todos los aprendizajes que nos ha dejado esta pandemia, la solidaridad y la valentía estén presentes. Porque no debemos olvidar que todos debemos luchar por nuestra calidad de vida y nuestra recuperación personal. Y que si llegamos a la cuarta ola, es porque hemos superado todas las anteriores.

Texto: Nuria Blanco Piñero

«Esperar a que todo esto pase» y el miedo a evolucionar.

Esta semana ha sido especialmente extraña. No sé por qué, pero rara.

Ha sido una semana en la que de pronto todo cuajaba, encajaba… ideas que andaban inconexas en mi cabeza de pronto, tomaron sentido. No se si puedo decir que ha sido bueno o malo, así que, sí, ha sido extraña.

Creo que hay demasiadas personas esperando a que todo esto pase, pero… ¿qué tiene que pasar?: ¿qué se controle el virus?, ¿qué estemos inmunizados y deje de morir gente?, ¿qué podamos volver a salir libremente?, ¿QUÉ VOLVAMOS A LO DE ANTES?…

Escucho mucho y desde diversos roles (social, familiar, profesional) estas palabras y siempre me planteó, ¿es «la espera» la mejor actitud ante la situación que vivimos?. Yo no sé por qué, últimamente me acuerdo tanto de los dinosaurios… supongo que también esperaban no extinguirse, ¿¿no??. Y, no. No fue una actitud que les beneficiase en términos evolutivos…

Personalmente, creo que las situaciones que enfrentamos en la vida (sean a nivel personal, social o mundial), nos exigen un aprendizaje, una mejora personal que nos fortalezca y nos haga mejorar como individuos y como especie. Considero que «esperar a que todo esto pase» implica la ingenua esperanza de que todo volverá a ser como antes. Y eso, ya sabemos que no pasará, porque: no somos quienes fuimos, hemos ganado y perdido mucho, muchos de los valores que dirigieron nuestras vidas ahora ya no son tan importantes. Todo esto implica que, debemos superar el inmovilismo personal, la actitud de espera tras la que se esconde el miedo al que vendrá, a lo desconocido. Que, por muy difícil que nos resulte, debemos conseguir construir las mejores vidas posibles en las condiciones en las que nos encontramos. A pesar de la incertidumbre, la precariedad, el temor que nos acompaña a todos. Quizás debiéramos tomar conciencia de lo que hace que nuestras vidas sean plenas, de nuestros puntos de apoyo, esos que le dan sentido a nuestra vida, que motivan nuestra maduración y sobre todo, estimulan nuestro espíritu de supervivencia.

Debemos protegernos, aprender y construir… sean cuales fueren las circunstancias que vivamos y enfrentamos. Como en cualquier otro momento de nuestras vidas, en las que no teníamos control sobre cómo iban las cosas y tuvimos que enfrentarnos a nosotros mismos para no extinguirnos, proteger a los nuestros y a nuestra calidad de vida.

Así que, la responsabilidad frente a las pautas sanitarias que se nos van dando. La conciencia de todo lo que somos y tenemos (y que ni el virus, ni la economía, ni la situación social nos podrá arrebatar). El compromiso con nuestros objetivos personales y la protección de los nuestros. La confianza en nuestros recursos, fortalezas y actitudes. El respeto ante el sentido y el valor de nuestras vidas y todo lo que hemos construido en ellas (familias, proyectos…). Serán los ingredientes necesarios para poder enfrentar la situación que estamos viviendo, de la forma más constructiva y saludable posible. ¡¡Demostremos que hemos aprendido algo de los dinosaurios!!

Texto: Nuria Blanco Piñero

LA PANDEMIA EN UNA SOCIEDAD QUE PARECE ADOLESCENTE

Vuelven a subir los contagios y los ingresos. Otra vez, las medidas preventivas se endurecen. Volvemos a enfrentar el confinamiento, cierre de negocios… La estabilidad de muchas familias otra vez sufre un revés … y no sólo económico. De nuevo, vuelven los comentarios y quejas sobre la adecuación de las medidas, sobre las verdades y mentiras que nos cuentan en relación con las estadísticas, las vacunas… Vuelve todo ese movimiento social que hay detrás de las situaciones en las que no tenemos el control y otros asumen las decisiones en nuestro nombre. No es este el espacio para discutir si las medidas son o no adecuadas. Pero lo que es innegable es que el virus no se contiene y que cada vez que se flexibilizan las normas, suben los contagios.

No es una cuestión de buscar responsabilidades ni culpas, si no de plantearnos que pasa… ya no podemos decir que sea por falta de información. Parte de la población vive atemorizada y angustiada por la situación y las vulnerabilidades personales y familiares ante un virus y sus consecuencias. Y, por otro lado, parte de la población que, sintiéndose privada de sus libertades, buscan la manera de recuperarlas… Y ahí están los resultados, suben los contagios.

Esta situación nos recuerda a algo que escuchamos continuamente en los despachos de nuestro centro. Quienes son quienes se saltan las normas, se muestran irresponsables, no se consideran vulnerables (“eso le pasa a los demás”, ¿“por una vez no va a pasar nada…)?. Según nos consta, esos son los adolescentes, según dicen…. Pero, lo cierto y verdad es, que ahora, estas actitudes se observan y estos comentarios se escuchan también en la cola del supermercado, en los bares, en la calle… por parte de adultos, en muchas ocasiones responsables de adolescentes. Y bueno, ahí están los resultados, suben los contagios.

Ahora, nos avisan de que esta pandemia tendrá consecuencias psicológicas en la población general, no sólo en los sanitarios. Ya la está teniendo. De forma muy grosera podríamos destacar que, en los niños más pequeños, porque están cambiando sus hábitos de desarrollo y ocio, además de convivir con la angustia de sus padres. Los adolescentes, porque a pesar de estar readaptándose en sus hábitos sociales y académicos, están pasando mucho más tiempo en casa, para lo bueno y para lo malo. En los adultos, porque no tenemos la misma capacidad de mantener a nuestras familias o lograr los recursos que garantizan la estabilidad y estilo de vida. Y los ancianos, por el tiempo perdido, la crueldad del virus y la soledad que se agudiza con esta situación. Y claro, la vivencia es, que hagamos lo que hagamos, ahí están los resultados, suben los contagios.

El problema que vemos es que seguimos viviendo esta circunstancia focalizando en la pérdida que ha supuesto (no sólo por las personas que han perdido su vida), en cuanto tardaremos en volver a la “normalidad”, en pretender que todo vuelva a ser como fue. Y esto no volverá a pasar. Esta situación está dejando aprendizajes y vivencias suficientes en cada uno de nosotros, como para saber que no debemos dejar pasar esta situación sin aprender que es lo importante. Que quizás debemos revisar los valores y las motivaciones que regían nuestra vida antes de la pandemia. Que los nuestros están bien, si podemos estar con ellos sanos y disfrutando del tiempo y de los sentimientos que nos unen. Solo por eso, tenemos que cuidarnos, tenemos que confiar y respetar las medidas de salud y prevención que se nos van indicando (y que van más allá de los intereses políticos). Y sobre todo que, cuidando de nosotros, cuidamos de los nuestros y así, al igual que los patrones de contagio del virus, podremos pararlo entre todos.

Queremos terminar, afirmando algo. Y es que esto, la mayoría de los adolescentes que ven cómo se hace en sus casas, lo saben y lo respetan. Así que, desde el Centro eNBlanco, queremos pedir que las familias incorporen la educación en salud a los valores que se transmiten en las casas. Recordarles que nos ofrecemos para apoyar y orientar en estos procesos a todos los que puedan necesitarlo. No sólo porque padezcan un sufrimiento clínico por esta situación. Si no también porque quieran educar a sus hijos y amigos en la prevención y el autocuidado. Y así evitaremos que se mantenga esta situación y, los contagios dejaran de aumentar.

 

¡Mucho ánimo y todo  nuestro cariño y apoyo para tod@s!

Texto: Nuria Blanco Piñero

 

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

Ya ha pasado la Navidad. Como cada año, hacer el balance de como han ido las cosas, es importante para nosotros como profesionales y también como personas. El análisis introspectivo es fundamental para el aprendizaje y la maduración a todos los niveles.

 

Definitivamente, este año ha sido complicado y duro. Ha habido muchos momentos muy difíciles a todos los niveles, para todos… profesionales y familias. Pero al hacer balance… hemos llegado a una conclusión fundamental. Este año ha habido mucha diferencia entre las cosas que nos han pasado y el cómo las hemos gestionado. Y desde esta perspectiva, ¡¡¡que bien lo hemos hecho!!!.

 

Hemos conseguido enfrentar la pandemia y todo lo que ha traído. Se han perdido muchas cosas, entre otras nuestro estilo de vida. También, hemos ganado otras muchas, hemos vuelto a tomar conciencia del valor de la vida, la familia y el amor. Pero… ¿¿ hemos aprendido??. ¿Le hemos dedicado tiempo a esa introspección?. Estamos seguros que es ahí donde conoceremos nuestra fuerza, nuestros recursos y nuestro camino. Es fundamental para poder enfrentar la incertidumbre de lo que nos tenga que venir. Y asi, de nuevo, al diferenciar lo que nos pasa de lo que somos, ganaremos.

 

El equipo de eNBlanco, ha aprendido que, nuestra formación técnica y científica es importante y la hemos aportado. Pero que la firmeza de nuestra mano sosteniendo y acompañando en la incertidumbre y los miedos de quienes confían en nosotros, facilita el camino. El de ellos, pero también el nuestro.

 

Que cada momento en el que hemos podido acompañar a aquellos que han sufrido el desbordamiento de todo lo que nos está pasando, ha dado valor al por qué de nuestros esfuerzos y compromiso. Aunque ha sido difícil, porque el virus y sus consecuencias, también lo hemos vivido cerca.

 

Sin embargo, ha llegado final de año. Hemos hecho nuestro análisis introspectivo y hemos recibido nuestras felicitaciones navideñas… y concluimos… este camino que estamos trazando, es el que debemos andar. Estamos haciéndolo bien, seguiremos haciéndolo y mejorando. Nuestro compromiso con las familias, los chicos/as, con la sociedad nos está guiando y nos está facilitando, como equipo, ser esa herramienta que facilite el adecuado enfrentamiento de las dificultades y del sufrimiento humano, en tiempos de pandemia o no.

 

En cualquier caso, nuestro propósito de este año 2021, será seguir andando y mejorando en esta dirección. Queremos seguir participando en la construcción conjunta del futuro de aquellos que confían en nosotros.

Texto: Nuria Blanco Piñero

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

El equipo de este centro se esfuerza por funcionar como una unidad coordinada y precisa que pretende dar respuesta a las distintas necesidades de todas aquellas personas y familias que confían con nosotros. La Navidad nos pone aún más en contacto con muchas emociones, ilusiones, sueños y proyectos. Es tiempo de familia y de tomar conciencia de como hemos enfrentado los distintos momentos de nuestro año. Y es por este motivo, que nuestro equipo ha querido desunificarse por una vez, para haceros llegar nuestras más sinceras felicitaciones a todos/as:

        Dr. Alfonso Blanco: “Para muchos, 2020 ha sido un muy mal año. Pero no es menos cierto, que la esperanza sigue estando ahí. Nosotros, quienes esto escribimos y vosotros, quienes esto leéis, estamos aquí. Y nuestro entusiasmo y disposición a luchar por salir de esta situación, están vigentes. Quizás más aún, que antes de empezar esta pesadilla. Al final del túnel, hay una luz brillante: lo sabemos y por llegar a ella luchamos.

            Profesionalmente, hemos tenido la oportunidad y la alegría de ayudar a muchas personas a salir del pozo. Y, atendiendo a las circunstancias actuales, seguimos dispuestos a seguir haciéndolo con quienes se vengan abajo y se puedan beneficiar de nuestra ayuda. El motivo es penoso, pero el poder ayudar es una satisfacción.

            Por todo ello, las Festividades que ahora celebramos con todas las limitaciones que se nos impongan, siguen siendo motivo de ilusión, de esperanza, de fraternidad y de agradecimiento. Porque si mucho hemos perdido, mucho más es lo que conservamos. Aunque quizás no siempre seamos capaces de darnos cuenta. Nuestros mejores deseos para todos, en estas Fiestas, el Nuevo Año y para muchísimos años más”.

        Dra. Ángela Rosales: Cómo cada año, hacemos una valoración personal de qué hemos alcanzado. A pesar de las dificultades que hemos atravesado, hemos aprendido a sonreírnos con los ojos, a leer los estados anímicos con mascarillas, a abrazarnos con palabras y jugar a través de la imaginación. También hemos aprendido a que las clases virtuales tienen sus cosas buenas (a pesar de que parecían el fin del universo conocido). Hemos presenciado lo orgullosos que estáis (y estamos) de ver cómo os sobreponéis a las vicisitudes que esta etapa os plantea, enseñándonoslos a todos a seguir luchando y vivir de las ilusiones para cuando “todo esto pase”. Gracias por cada: “Ángela,  tengo que contarte..”  y por darle sentido a nuestro trabajo. A todos mis luchadores y a sus bonitas familias, desearles unas felices navidades y agradecerles la confianza que depositáis en nosotros día a día.”

        Marta Gullón: Por fin llegó esta época del año que tanto nos gusta porque el nacimiento del Niño Jesús nos lleva a disfrutar de la familia, vacaciones y comidas deliciosas como el turrón de chocolate y los polvorones. Os deseo que la viváis intensamente, que aprovechéis todos los momentos a pesar de las circunstancias y que los Reyes Magos os colmen de regalos y cumplan vuestros deseos. También quiero desearos que el año 2021 venga cargado de nuevos y maravillosos proyectos y que podamos emprenderlos juntos para alcanzar todas vuestras metas. ¡¡FELIZ NAVIDAD!!”

         Andrea Romero: “Este año sin duda, ha sido un reto para todos; sin embargo, os animo a que nos quedemos con lo positivo. Hemos realizado un recorrido que nos ha obligado de cierta manera a la introspección debido al aislamiento y hemos resurgido más sabios, más humildes y más agradecidos. Deseo para todos lo mejor y una entrada consciente y progresiva al nuevo año que nos espera. Os doy las gracias por los momentos que hemos compartido, me he sentido muy feliz con vuestra fortaleza y vuestros logros… recodad que ya estáis a la puerta de la meta. Feliz Navidad!!!!.

        Antonio Rodríguez:Como sabéis la vida no siempre es fácil, muchas veces sentís que habéis perdido la ilusión, que os inundan las decepciones, que todo está contra vosotros y que se os echa la culpa de todo. Pero todos nos equivocamos. Los errores forman parte de nuestro aprendizaje y muchas veces es porque nadie nos ha enseñado cómo hacer las cosas.

        Cuando empezamos a trabajar juntos, comenzasteis a sentir que erais más fuertes de lo que creíais, que cuando os sintieseis asustados, estaríamos ahí para apoyaros, que la vida siempre da otra oportunidad y que todo depende de nuestra actitud para poder mejorar. Este año ha sido extraño, con situaciones nunca vividas pero, habéis conseguido lograr muchos objetivos de los os debéis y  me siento muy orgulloso. Os deseo Feliz Navidad”

         Rosa Lama: “Os escribo esta mini felicitación de Navidad con la que también quiero desearos a todos que, el año que viene tengamos la oportunidad de seguir construyendo juntos ilusiones, proyectos, retos y sobre todo, buenos ratos juntos. Y estaos atentos, que os podéis cruzar con Papa Noel o los Reyes Magos por cualquier sitio. ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!”

           Dra. Nuria Blanco: “Este año ha sido muy extraño y duro para todos, pero nos ha fortalecido y ayudado a superar muchísimos miedos e incertidumbres. Así que, un año más… es Navidad. Y creo que es una fecha maravillosa para agradecer y celebrar todo lo vivido y conseguido. Y por eso quiero aprovechar para compartir con todos/as el gran valor que le doy a cada momento malo que he vivido este año, por el aprendizaje que me ha dejado; a cada momento bueno, por la satisfacción de saber que he contribuido a crearlo, a cada mano que se me ha tendido, porque gracias a ella he llegado, de nuevo, a estas fechas y a cada mano que he tendido, por darle sentido a cada día. Y sobre todo tomo conciencia de todo el amor que he recibido y dado a lo largo del año. Así que quiero daros las gracias a todos (compañeros, familias, chicos/as y personas que, de un modo u otro habéis confiado en mi), porque sois uno de los motivos por los que sigo creciendo. FELIZ NAVIDAD y preparando máquinas para disfrutar de un gran 2021”.

Lo importante es el día a día…

El pasado 3 de Diciembre fue el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. A consecuencia de esta fecha, hemos podido leer por todos los canales posibles, muchísimas reflexiones sobre la importancia de la integración y la inclusión, sobre la necesidad de la continuidad de los cuidados y tratamientos, del apoyo a la familia… Sobre el papel, “todos queremos…”, “todos pensamos…”, “todos sentimos…” sobre muchos temas que, en la mayoría de las ocasiones desconocemos en su día a día.

Son muchos los motivos por los que se reconoce la discapacidad de una persona, sean las causas más o menos visibles. Y, claramente, no se puede generalizar. Cada una de estas familias, enfrentan dificultades y circunstancias únicas e individuales.

En el caso de los niños y adolescentes con Discapacidad, en muchas ocasiones, cursan con alteraciones más o menos severas de la conducta. Estas pueden implicar desde rabietas injustificadas, comportamientos poco ajustados a la edad o a las situaciones, hasta crisis de agresividad y/o violencia física o verbal. En estos escenarios y sobre todo, en los que estas conductas se dan en público, no siempre cuentan con esta comprensión y apoyo de los demás. Muchas veces por desconocimiento y otras por miedo. Pero es frecuente que, los padres de estos chicos/as, sufran las miradas e incluso las criticas de quienes les rodean en los diversos escenarios sociales, donde sus hijos puedan descompensarse conductualmente.

Normalmente, todos los padres y familiares entienden y saben cómo contener estas crisis de sus hijos/as, aunque anticiparse a ellas muchas veces es imposible. A veces solo deben esperar, otras veces intentar sacar a sus hijos de las situaciones que los descompensaron y en otras saben que, aunque sea tremendamente difícil para ellos, deben contenerles físicamente. Cuando este tipo de situaciones se dan, es habitual que los observadores no sepamos que hacer… pero… ¿censurar sin saber?, ¿achacarlo a problemas de educación?… Lo correcto sería que intentemos dejarles espacio, proveerles de las mejores condiciones y recursos posibles para poder calmar a sus hijos/as con la mayor calma e intimidad posible.

Es en estas situaciones donde debemos acordarnos de todas estas reflexiones que hemos leído y defendido, porque ha sido el día 3 de Diciembre. Porque la discapacidad es una condición que acompaña a estos/as chicos/as y sus familias cada día de sus vidas.

El compromiso de nuestro equipo con ellos y sus familias es uno de los motivos por los que cada día seguimos estudiando, formándonos y buscando alternativas que les puedan servir de apoyo. Y de este modo, seguir esperándoles, confiando poder acompañarles y ayudarles en sus procesos en su día a día.

Texto: Nuria Blanco Piñero

¡Qué difícil es hacerse mayor!

¡Qué difícil es hacerse mayor y con que naturalidad lo llevan nuestros niños/as!.

No solemos pararnos a pensar, lo estresante que debe ser el continuo enfrentamiento de situaciones para las que claramente no tienen recursos. Pero ellos/as van, lo intentan y siempre aprenden algo. Enfrentan el miedo, la incertidumbre y la inseguridad sin vacilar, porque saben que sus padres, sus familiares y sus profesores están detrás. Y también porque no se plantean que haya otra opción que ir y hacerlo.

Y así maduran. Así van creciendo y adquiriendo competencias. Cada uno a su ritmo. Esforzándose por dar lo mejor que tienen. Aunque en ocasiones no es suficiente. El mundo y la sociedad, espera más de ellos. Estas situaciones de desequilibrio pueden darse por infinidad de motivos y situaciones, más o menos reversibles.

Obviamente, mientras antes se detectan estas dificultades más sencillo será poder ofrecerle la mejor de las atenciones y apoyos posibles. Con el fin de que les ayudemos a adquirir la mayor cantidad de recursos y de este modo facilitarles el proceso de crecer y ser autónomos/as, en función de cada caso. Somos muchos los profesionales preparados para apoyarles a ellos/as y a sus familias en estos procesos.

Pero siempre entendiendo que cada niño/a es diferente y que por mucho que la vida lo espere, siempre deberíamos intentar protegerles de la frustración continua de la sobreexigencia. Esforzándonos, como adultos, en evitarles llegar a vivir desde el “tengo que … y no puedo” demasiado pronto. Y así, mantenerles en el “quiero… aunque me cueste”.

Luchemos así juntos por facilitarles a los niños/as, la maduración más constructiva y feliz que podamos, a pesar de sus dificultades. Porque en muchas ocasiones, el amor y el apoyo de padres, familiares, amigos y profesores, no son suficientes para lograr su bienestar. Ya que son los mismos niños/as los que aprenden a compararse, exigirse y autocriticarse, sobre todo mientras más mayores se hacen. Por lo que, como profesionales, queremos recordar la importancia de proteger el autoconcepto y reforzar la actitud de los/as chicos/as en el proceso de superar sus propias dificultades.

Y queremos destacar que, hoy escribimos estas líneas en reconocimiento de nuestros/as niños/as y la valentía con la que enfrentan sus procesos de hacerse mayor. Porque … ¿hemos pensado, como adultos, como enfrentamos nosotros cada una de las situaciones en las que consideramos que no sabemos si podremos conseguir nuestros objetivos?, ¿qué hacemos con nuestros miedos e inseguridades?, ¿intentamos posponerlo o incluso evitar enfrentarlos?, ¿nos resultan suficientes los apoyos de los que disponemos?. Creo que nosotros, los adultos, lo llamamos «estrés» y nos causa mucho malestar. A ellos/as también, pero lo enfrentan sólo porque no se plantean otra opción, porque sus adultos/as de seguridad, sean quienes fueren, se lo pedimos y  porque ellos/as confían.

Texto: Nuria Blanco Piñero

¡¡Por los chicos/as y sus familias!!

Se escuchan muchas cosas en las calles, siempre se han escuchado. Sin embargo, hoy en día parece que el COVID-19 ha secuestrado todos los temas de conversación. Ahora, nuestros miedos, problemas, ilusiones… son relativizados por el virus y sus consecuencias. Parece que todo es menos importante, menos grave y si no fuese así es porque “somos unos inconscientes”.

La vida está cambiando, las prioridades también y poco a poco, la sociedad. Estamos consiguiendo aprendizajes buenos y otros no tanto. Consecuentemente, debemos recordar que hay que avanzar buscando el bien de todos, persiguiendo enriquecer y ayudar a fortalecer las comunidades.

Estas semanas nos hemos encontrado con que los rumores y las informaciones confusas que venimos escuchando hace tiempo se va concretando. ¡Una propuesta para el cierre de los Colegios de Educación Especial!. En ningún caso, vamos a expresar aquí opiniones personales ni políticas. Sólo reflexiones basadas en la experiencia asistencial diaria.

Los que desarrollamos nuestra labor profesional apoyando a la infancia/ adolescencia y sus familias, somos conscientes de la falta de recursos y muchas veces de capacitación de los profesionales de las instituciones educativas ordinarias para atender a la diversidad. Son infinidad de circunstancias madurativas, intelectuales, emocionales, conductuales y/o sociales, que pueden afectar el desarrollo de los niños, ya sea en el contexto de la discapacidad o no. Insistimos en que no se debe a poner en tela de juicio la motivación y la voluntad del profesorado, sino que son otro tipo de circunstancias más… ¿burocráticas?, ¿económicas?, ¿políticas?. La realidad final es que en muchas ocasiones, desgraciadamente más de las que podemos pensar, la integración finalmente se convierte en una ilusión, una quimera. Y esta situación lo único que genera es sufrimiento en los niños, en las familias y por supuesto en los profesores.

Conocemos bien esta situación, porque en muchas ocasiones, poder ayudar a los niños/as y su familia, implica mediar con los centros educativos, tanto para buscar soluciones como para reforzar y apoyar a los propios docentes. Y es desde esta colaboración entre las instituciones y los recursos que buscan los padres, que conseguimos potenciar la maduración y adaptación de los chicos/as, superando la habitual falta de recursos objetivos.

Pero estamos hablando de ese grupo de niños que pueden ser incorporados al sistema escolar ordinario. Sin embargo, hay otros muchos que, debido a su nivel de discapacidad y/o necesidad de cuidados no pueden ser atendidos en estos entornos. Detrás de estos/as chicos/as hay familias que han luchado y buscado más allá de lo que ellos mismos pensaban por aceptar las dificultades de sus hijos y encontrar esos recursos donde se ayude a sus hijos/as. Buscan profesionales y recursos que les permitan alcanzar el mayor nivel de desarrollo, felicidad y autonomía posible para ellos/as, mientras que tienen la garantía de que están seguros y bien atendidos. Y ahora, ¿se plantea dejar a todos esos niños/as y sus familias sin estos recursos?, ¿a cambio de qué?, ¿cuál es la alternativa?, ¿la que ya sabemos que no funciona especialmente bien con muchos de nuestros/as chicos/as?.

Entendemos y nos sumamos a la preocupación de estas familias y confíamos que todo lo que estamos aprendiendo del COVID, se refleje ante este tipo de situaciones que, nos roce de cerca o no, puede ser un atentado contra los niños y por tanto, sus familias. Que igual que cada vez tenemos más claro que todos juntos y desde la responsabilidad venceremos al COVID, entendamos que son otras muchas las vulnerabilidades sociales y las personas vulnerables. Y ellos/as también necesitan que nos unamos como sociedad y luchemos por facilitarles y ayudarles a garantizar el mejor de los escenarios para estos hijos/as. Y en esta ocasión, consideramos que el cierre de las escuelas de educación especial puede dejar sin recursos necesarios y fundamentales a estos chicos/as y sus familias. Nosotros, como equipo, seguiremos apostando por acompañar, apoyar y ayudar en todo lo que podamos a todos/as los que puedan beneficiarse de nuestro compromiso y labor.

Texto: Nuria Blanco Piñero

La Segunda Ola.

Nos lo habían dicho.

Se venía viendo.

El maldito COVID-19 iba a volver. Iba a volver a coartar nuestros días.

¿¿Cuánto nos cuesta cambiar los hábitos??, adaptarnos a las nuevas condiciones de vida.  ¿¿Cuánto nos cuesta aceptar que, en esta ocasión, mi responsabilidad es tan importante como la tuya??… ¡¡cuántos miedos despierta que mi bienestar y el de los míos no dependa sólo de mi!!.

¡¡Cuánto sufrimiento genera no tener el control!! y sobre todo…. ser conscientes de que nadie lo tiene.

De nuevo enfrentamos la incertidumbre. Otra vez, el tener que redefinirlo todo. Volver a poner a prueba la fortaleza de mi capacidad personal, de mis lazos familiares, de mi estabilidad económica y laboral. Pero…. ¡¡si no nos hemos recuperado de la primera!!.

Entonces, alguien viene y nos dice, «no seas egoísta … piensa en los que están enfrentando la enfermedad, en los ancianos, en quienes han perdido a alguien…» y entonces… otra emoción nueva… ¡¡la culpa!!.

Nadie nos ha enseñado a enfrentar situaciones como estas. En líneas generales, estamos aprendiendo a una velocidad increíble, como grupo. Debemos sentirnos muy orgullosos por ello y valorarnos. Pero también ser conscientes de que nos estamos desgastando en volver a proteger valores casi olvidados, porque los dábamos por hecho y que son fundamentales: la supervivencia y la protección de los nuestros. ¡¡Estos son nuestros nuevos lujos!!. Ahora sobran tantas cosas… somos tan conscientes del peso que supone nuestro estilo de vida anterior, cuando no podemos ir ni a trabajar, por cuidar y cuidarnos.

¡¡Sigamos esforzándonos para que no se nos rompa la vida!!

Todo esto, está generando mucho sufrimiento en todos nosotros. Pero la condición socio- sanitaria nos dificulta acceder a nuestros recursos de autocuidado. Bien sea por las limitaciones sociales (cierres de gimnasios, limitaciones de aforo y horarios…). Bien porque con la situación económica y laboral, nos cuesta invertir dinero en estas cosas.

Desde nuestro equipo, somos consciente que el miedo, la falta de control, el desconocimiento, la culpa… nos desestabilizan a todos. Es por ello que queremos acercarnos a vosotros, que os sintáis cerca y tenderos la mano para ayudaros en lo qué mejor sabemos hacer, la terapia, el apoyo psicológicos y la solución de problemas. Por este motivo, seguimos desarrollando nuestra labor desde el Centro, donde garantizamos el cumplimiento estricto de todas las medidas de higiene y seguridad. Pero también estamos adaptando todas nuestras actividades asistenciales al formato online, para aquellos que prefieran seguir o iniciar sus procesos personales desde la tranquilidad de sus casas. Como siempre, seguimos buscando la mejor forma de acompañaros y apoyaros, para construir juntos tu futuro. 

Porque tenemos clara una cosa: Juntos superaremos esta ola y tantas como vengan. Así que, GRACIAS A TOD@S POR VUESTRA RESPONSABILIDAD y CONTAD CON NOSOTR@S PARA TODO LO QUE PENSÉIS QUE OS PODEMOS APOYAR.